EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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536. Los grandes fenómenos de la naturaleza, los que se consideran como una perturbación de los elementos, ¿se deben a causas fortuitas o tienen un objeto providencial?

«Todo tiene su razón de ser, y nada acontece sin permiso de Dios».

-¿Estos fenómenos tienen siempre al hombre por objeto?

«A veces tienen una razón directa de ser para el hombre, pero a menudo no tienen otro objeto que el restablecimiento del equilibrio y de la armonía de las fuerzas físicas de la naturaleza».


-Concebimos perfectamente que la voluntad de Dios sea la causa primera en esto como en todas las cosas; pero, ¿cómo sabemos que los espíritus tienen acción en la materia y que son agentes de la voluntad de Dios, preguntamos si algunos de ellos ejercen una influencia determinada en los elementos para agitarlos, calmarlos o dirigirlos?

«Claro es que no puede ser de otro modo. Dios no se entrega a una acción directá en la materia y tiene sus agentes en todos los grados de la escala de los mundos».