EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS

4. ¿Dónde puede encontrarse la prueba de la existencia de Dios?

«En axioma que aplicáis a vuestras ciencias: no hay efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no es obra del hombre, y vuestra razón os contestará.

Para creer en Dios, basta pasear la vista por las obras de la creación. El universo existe; luego tiene una causa. Dudar de la existencia de Dios equivaldría a negar que todo efecto procede de una causa, y sentar que la nada ha podido hacer algo.

5. ¿Qué consecuencia puede sacarse del sentimiento intuitivo que de la existencia de Dios tienen todos los hombres?

«Que Dios existe; porque, ¿de dónde provendría ese sentimiento si no estuviese basado en algo? También esto es una consecuencia del principio de que no hay efecto sin causa».

6. El sentimiento íntimo que de la existencia de Dios tenemos, ¿no sería resultado de la educación y producto de las ideas adquiridas?

«Si fuese así, ¿cómo tendrían el mismo sentimiento los salvajes?»

Si sólo fuese producto de la educación el sentimiento de la existencia de un ser supremo, no seria universal y, como las nociones de la ciencia, existiría únicamente en los que hubiesen recibido semejante instrucción.

7.¿Puede encontrarse la causa primera de la formación de todas las cosas en las propiedades íntimas de la ma-tena?

«Pero, ¿cuál sería entonces la causa de esas propiedades? Siempre es precisa una causa primera».

Atribuir la formación primera de las cosas a las propiedades intimas de la materia, equivaldría a tomar el efecto por la causa, pues esas mismas propiedades son un efecto que debe provenir de una causa.


8. ¿Qué debe pensarse de la opinión que atribuye la formación primera a una combinación fortuita de la materia, esto es, al acaso?

«¡Otro absurdo! ¿Qué hombre de sano juicio puede considerar el acaso como un ser inteligente? Y además, ¿qué es el acaso? Nada».

La armonía que regula las partes del universo, revela combinaciones y miras determinadas, y por lo mismo, un poder inteligente. Atribuir la formación primera al acaso es un contrasentido; porque el acaso es Ciego y no puede producir los efectos de la inteligencia. Un acaso inteligente no seria ya el acaso.

9. ¿En qué se conoce que la causa primera es una inteligencia suprema y muy superior a todas las demás inteligencias?

«Tenéis un refrán que dice: por la obra se conoce al artífice. Pues bien, examinad la obra, y buscad el artífice. El orgullo es el que engendra la incredulidad. El hombre orgulloso no admite nada superior a si mismo. y por eso se llama espíritu fuerte. ¡Pobre ser, a quien pudiera anonadar un soplo de Dios!»

Se juzga de la potencia de una inteligencia por sus obras, y no pudiendo ningún ser humano crear lo que la naturaleza produce, la causa primera ha de ser una inteligencia superior a la humana.

Cualesquiera que sean los prodigios hechos por la humana inteligencia, tiene una causa esta misma inteligencia, y cuanto más grande sea lo que ella haga. tanto mayor ha de ser su causa primera. Esta inteligencia es la causa primera de todas las cosas, cualquiera que sea el nombre con que la haya designado el hombre.