EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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LOS ESPÍRITUS DURANTE LAS BATALLAS


541. ¿En una batalla hay espíritus que asisten a ella y sostienen a cada bando? «Sí, y estimulan su valor».

Así en otros tiempos nos representaban los antiguos a los dioses tomando parte a favor de tal o cual pueblo. Estos dioses no eran más que espíritus representados bajo figuras alegóricas.

542. En una guerra siempre está la justicia de parte de uno de los beligerantes, ¿cómo los espíritus se interesan por el que no tiene razón?

«Y a sabes perfectamente que hay espíritus que sólo procuran la discordia y la destrucción. Para ellos la guerra es la guerra, y poco se curan de la justicia de la causa».

543. ¿Ciertos espíritus pueden influir en el general para la concepción de sus planes de campaña?

«Sin duda alguna pueden los espíritus influir para este objeto como para todas las concepciones».

544. ¿Los espíritus malos podrían sugerirle malas combinaciones para perderle?

«Sí; ¿pero no tiene su libre albedrío? Si su juicio no le permite distinguir la idea exacta de la falsa, sufre las consecuencias, y mejor le sentaría obedecer que mandar».

545. ¿Puede a veces ser guiado el general por una especie de doble vista, vista intuitiva que le presente anticipada-mente el resultado de sus combinaciones?

«Así sucede generalmente en el hombre de genio, a lo que llama su inspiración y hace que obre con cierta exactitud. Esa inspiración procede de los espíritus que le dirigen y aprovechan las facultades de que está dotado».

546. En la confusión del combate, ¿qué se hace de los espíritus de los que sucumben? ¿Continúan interesándose en la acción después de la muerte?

«Algunos se interesan, otros se alejan».

En los combates sucede lo que en todos los casos de muerte violenta; en el primer momento el espirltu está sorprendido y como aturdido, y no se cree muerto. Parécele que aún toma parte en la acción, y sólo poco a poco encuentra la realidad.

547. Los espíritus que combatían cuando vivos, ¿se reconocen después de muertos como enemigos y están aún encolerizados entre sí?

«En semejantes momentos nunca está apacible el espíritu y en el primer instante puede aún acometer a su enemigo y hasta perseguirle; pero cuando recobra las ideas, ve que su animosidad carece de objeto. Puede, no obstante conservar vestigios mas o menos pronunciados según su carácter».

-¿Percibe aún el ruido de las armas? «Si, perfectamente».

548. ¿El espíritu que asiste impasible como espectador a un combate, es testigo de la separación del alma y el cuerpo, y cómo se le presenta este fenómeno?

«Hay pocas muertes completamente repentinas. La mayor parte de las veces el espíritu cuyo cuerpo acaba de ser mortalmente herido no tiene de pronto conciencia de ello; cuando empieza a reconocerse, es cuando puede distinguirse al espíritu agitándose alrededor del cuerpo, lo que le parece tan natural que la presencia del cadáver no le ocasiona efecto alguno desagradable. Reconcentrada toda la vida en el espíritu. sólo él llama la atención, con él se habla o a él es a quien se manda».