EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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132. ¿Cuál es el objetivo de la encarnación de los espíritus?

«Dios se la impone con objeto de hacerles llegar a la perfección, y para unos es una expiación, y para otros una misión. Pero para llegar a la perfección, deben su¡rir todas las ulcisitudes de la existencia corporal. En esto consiste la expiación. La encarnación tiene también otro objeto, y es el de poner el espíritu en disposición de cumplir su tarea en la obra de la creación, para cuya realización toma en cada mundo un cuerpo en armonía con la materia esencial de aquél, y ejecutar, bajo este aspecto, las órdenes de Dios; de manera, que concurriendo a la obra general. el espíritu progrese también».

La acción de los seres corporales es necesaria a la marcha del universo; pero Dios en su sabiduría ha querido que esta misma acción les sirviese de medio de progreso y de aproximación a él. Asi es, como por una ley admirable de su providencia, todo se encadena y todo es solidario en la naturaleza.

133. Los espíritus que desde el principio han seguido el camino del bien, ¿necesitan la encarnación?

«Todos ellos son creados sencillos e ignorantes, y se instruyen en las luchas y tribulaciones corporales. Dios, que es justo, no podía hacer a unos dichosos sin pena y sin trabajo. y sin mérito por consiguiente».

-¿Y de qué sirve entonces a los espíritus haber seguido el camino del bien, si no les exime de las penas de la vida corporal?

«Llegan más pronto al fin, y además, las penas de la vida son con frecuencia resultado de la imperfección del espíritu. Mientras menos imperfecto es, menos tormentos sufre, y el que no es envidioso, celoso, avaro, ni ambicioso, no sufrirá los tormentos que de estos defectos se originan».