EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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579. Puesto que el espíritu recibe su misión de Dios, ¿cómo puede éste confiar una misión importante y de interés general a un espíritu que podía faltar a ella?

«¿No sabe Dios si un general alcanzará la victoria o será vencido? Estad seguros que lo sabe, y sus planes, cuando son importantes, no son confiados a aquellos que han de abandonar la obra a medio hacer. Toda la cuestión se reduce para vosotros al conocimiento del porvenir que Dios posee; pero que no os es dado distinguir a vosotros».