EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

Volver al menú
504. ¿Podemos saber siempre el nombre de nuestro espíritu protector o ángel guardián?

«¿Cómo queréis saber nombres que no existen para vosotros? ¿Creéis que no existen entre los espíritus más que los que vosotros conocéis?»

-¿Cómo, pues, lo invocaremos, si no lo conocemos?

«Dadle el nombre que queráis, el de un espíritu superior a quien tengáis simpatía y veneración. El espíritu protector acudirá al llamamiento; porque todos los espíritus buenos son hermanos y se auxilian».