EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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672. La ofrenda de frutos de la tierra hecha a Dios, ¿era más meritoria a sus ojos que los sacrificios de animales?

«Ya os he respondido diciéndoos que Dios juzgaba la intención y que el hecho tenía poca importancia para él. Evidentemente érale más agradable ver que le Qfrecían los frutos de la tierra en vez de la sangre de las víctimas. Como os hemos dicho, y siempre os repetimos, la oración que sale de lo íntimo del corazón es cien veces más grata a Dios que todas las ofrendas que podéis hacerle. Repito que todo lo es la intención y nada el hecho».