EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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781. ¿Es dado al hombre poder detener la marcha del progreso?

«No; pero si estorbarlo a veces».

-¿Qué debe pensarse de los hombres que intentan detener la marcha del progreso, y hacer retrogradar a la humanidad?

«Pobres seres, a quienes Dios castigará, serán arrastrados por la corriente que quieren detener».

Siendo el progreso una condición de la naturaleza humana, no es posible a nadie oponerse a él. Es una fuerza viva que pueden retardar, pero no ahogar, las malas leyes. Cuando éstas son incompatibles con él, las barrena y arrastra con ellos a todos los que intentan mantenerlas, y sucederá asi hasta que el hombre haya puesto sus leyes en relación con la justicia divina, que quiere el bien para todos, y no leyes hechas por el fuerte en perjuicio del débil.