EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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922. La felicidad terrestre es relativa a la posición de cada uno, y lo que basta a la dicha de uno constituye la desgracia de otro. ¿Existe, sin embargo, una medida común de felicidad para todos los hombres?

«Para la vida material es la posesión de lo necesario; para la vida moral, la buena conciencia y la fe en el porvenir».