EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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DUELO

757. ¿El duelo puede considerarse como un caso de legítima defensa?

«No; es un asesinato y una costumbre absurda digna de bárbaros. Con una civilización más avanzada y moral, el hombre comprenderá que el duelo es tan ridículo como los combates, que en otros tiempos se; miraban como juicios de Dios».

758. ¿El duelo puede ser considerado como un asesinato por parte de aquel que, conociendo su propia debilidad, está casi seguro de sucumbir?

«Es un suicidio».


-Y cuando son Iguales las probabilidades, ¿es un asesinato o un suicidio?
«Lo uno y lo otro».

En todos los casos, aun en aquel que son iguales las probabih'da des, el duelista es culpable, ante todo, porque atenta friamente y de intento deliberado a la vida de su semelante, y despues, porque expone su propia vida inútilmente y sin provecho de nadie.

759. ¿Qué valor tiene lo que en materia de duelo se llama el punto de honor?

«Orgullo y vanidad; dos plagas de la humanidad».

-¿Pero no hay casos en que verdaderamente se encuentra comprometido el honor, y en los cuales sería una cobardía no aceptar el duelo?

«Eso depende de los usos y costumbres; cada país y cada siglo tienen sobre el particular distinta manera de ver. Cuando los hombres sean mejores y estén más adelantados en moral, comprenderán que el verdadero punto de honor está por encima de las pasiones terrestres, y que no se reparan agravios matando o haciéndose matar».

Hay más grandeza y verdadero honor en confesarse culpable si uno lo es, o en perdonar, si se tiene razón; y en todos los cnsos, en despreciar los insultos que no pueden alcanzarnos.