EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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803. ¿Todos los hombres son iguales ante Dios?

«Sí: todos tienden a un mismo fin, y Dios ha hecho sus leyes para todos. Vosotros decís con frecuencia: El sol sale para todos, y decís una verdad más grande y general de lo que creéis».

Todos los hombres están sometidos a las mismas leyes naturales; todos nacen igualmente débiles, están expuestos a los mismos dolores, y el cuerpo del rico se destruye lo mismo que el del pobre. Dios no ha dado, pues, a ningún hombre superioridad natural, ni en cuanto al nacimiento, ni en cuanto a la muerte. Todos son iguales ante Él.