EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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664. ¿Es inútil orar por los muertos y por los espíritus que sufren, y en caso afirmativo, cómo pueden aliviarlos nuestras oraciones y abreviar sus padecimientos? ¿Tienen la fuerza para hacer que se desvíe la justicia de Dios?

«La oración n'o puede producir el efecto de cambiar los designios de Dios; pero el alma por la cual se ora, expenmenta alivio; porque la oración es una prueba del interés que se le da, y el desgraciado se siente aliviado siempre que halla almas caritativas que compadecen sus dolores. Por otra parte, por medio de la oración se le excita al árrepentimiento y al deseo de hacer aquello que es necesario para ser feliz. En este sentido es como puede abreviarse su pena, si a su vez secunda con su buena voluntad. El deseo de mejorarse, excitado por la oración, atrae al espíritu que sufre, espíritus mejores que vienen a ilustrarle, a consolarle y a darle esperanza. Jesús oraba por las ovejas descarriadas, y os enseña de este modo que seríais culpables, si no lo hicieseis por aquellos que más lo necesitan».