EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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680. ¿No hay hombres impotentes para toda clase de trabajo y cuya vida es inútil?

«Dios es justo y no condena más que aquel cuya existencia es voluntariamente inútil; porque éste vive a expensas del trabajo ajend. Quiere que cada uno se haga útil según sus facultades». (643)