EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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194. ¿El alma de un hombre de bien puede, en una nueva encarnación, animar el cuerpo de un malvado?

«No; porque no puede degenerar».

-¿El alma de un perverso puede llegar a ser la de un hombre de bien?

«Sí, si se arrepiente, y entonces la transformación es una recompensa».

La marcha de los espíritus es progresiva y nunca retrógrada; se elevan gradualmente en la jerarquía, y no descienden de la altura a que han llegado. En sus diferentes existencias corporales pueden descender como hombres; pero no como espíritus. Así el alma de un potentado de la tierra puede más tarde animar al más humilde artesano, y viceversa; porque los rangos entre los hombres están con frecuencia en razón inversa de los sentimientos morales. Herodes era rey, y Jesús, carpintero.