EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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510. Cuando el padre que vela por su hijo se reencarna, ¿continúa velando por él?

«Es más difícil; pero suplica, en un momento de emancipación, a un espíritu simpático que le asÍsta en semejante misión. Por otra parte, los espíritus no admiten más misiones que las que pueden cumplir hasta el fin.

»El espíritu encarnado, sobre todo en los mundos en que es material la existencia, está demasiado ligado a su cuerpo para poderse consagrar del todo, es decir, asistirle personalmente. Por esto los que no son bastante elevados están asistidos a su vez por espíritus que les son superiores, de modo, que si uno falta por una causa cualquiera, es suplido por otro».