EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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-¿Qué objeto tiene esta tentación?

«Desarrollar su razón que debe preservarle de los excesos».

Si el hombre no hubiese sido excitado al uso de los bienes de la tierra más que con la mira de su utilidad, su indiferencia hubiera podido comprometer la armonía del universo. Dios le ha dado el atractivo del placer que le solicita al cumplimiento de las miras de la Providencia. Pero por este mismo atractivo, Dios ha querido además probarle con la tentación que le arrastra al abuso, de que su razón ha de preservarle.