EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

Allan Kardec

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-Así, pues. además de sus propias impresiones de que ha de despojarse el espíritu. ¿debe luchar también con la influencia de la materia?

«Sí; y mientras más inferior es, más estrechos son los lazos entre el espíritu y la materia. ¿Acaso no io estáis viendo? No, el hombre no tiene dos almas, pues ésta es siempre única en un solo ser. El alma del animal y la del hombre son distintas entre sí, de modo, que el alma del uno no puede animar el cuerpo creado para el otro. Pero si el hombre no tiene alma animal que le ponga por sus pasiones al nivel de los animales, tiene el cuerpo que con frecuencia le rebaja hasta ellos; porque el cuerpo es un ser dotado de vitalidad que tiene instintos, pero ininteligentes y limitados al cuidado de su conservación».

Encarnándose el espíritu en el cuerpo del hombre, le trae el principío intelectual y moral que le hace superior a los animales. Las dos naturalezas que en el hombre existen dan a sus pasiones dos origenes diferentes: provienen las unas de los instintos de la naturaleza animal, y las otras de las impurezas del espíritu, que simpatizan más o menos con los groseros apetitos animales. Purificándose el espíritu, se emancipa poco a poco de la influencia de la materia. Bajo semejante influencia, se aproxima al bruto; y libre de ella, se eleva a su verdadero destino.